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Mostrando entradas con la etiqueta SENTIMIENTOS. Mostrar todas las entradas
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martes, 3 de noviembre de 2009

Como los ojos del Guadiana


Ahora sí, ahora no.

Definitivamente, mi portátil cascó. Ayer llegó el recambio: el ordenador viejo del pueblo, mi pequeñín, una reliquia del pasado. Y fíjense ustedes cómo será el asunto, que estoy tan desintoxicada de las tecnologías cibernéticas que ni lo he tocado. Por no tener, no tiene casi ni memoria, ni grabador de CD o DVD, ni entradas USB, ni Wi-fi, ni todas esas moderneces a las que ya estamos acostumbrados. ¡Pero me encanta! Tampoco necesito más, he aprendido que no es tan importante. Y me hacía falta, no lo negaré. ¡Tantas horas perdidas!

Así que, como ven, estoy toda feliz con mi chatarrilla.

Por lo demás, sigo apareciendo y desapareciendo. Aprovecho mejor el tiempo, pero aun así este año va a costarme sudor y lágrimas. El curso que viene lo tengo reservado para la aventura Erasmus, que, aunque a veces me asusta, me llama con intensidad desmedida. Me atrae, me insiste. No veo la hora de retarme y abandonarme al futuro. ¡Ilusión!

¡Adelante! A veces desaparecer y volver a aparecer... te hace verlo todo más claro. Sea.

viernes, 18 de septiembre de 2009

Adiós, no


Solamente hasta luego. Porque, incluso aunque la despedida sea para siempre, es más fácil pensar que no, que los volverás a ver, más pronto o más tarde. Que sólo es cuestión de tiempo.

No es que la esperanza sea lo último que se pierde. Yo creo que ni nos planteamos perderla, al menos yo. Es esa pequeña chispa que luce al final y que nos guía, pensando que al final, un día de éstos, llegaremos hasta ella, hasta la meta, hasta los sueños, y habremos llegado al final del camino.

Pero no, nunca es el final del camino, por qué establecer un final si lo bonito es ir contemplando el camino. Eso es la esperanza. El beso en la comisura de los labios.

Nunca he tenido fe, ni he sentido nunca la necesidad de tenerla. Me gustan las cosas tal y como son, sin metáforas de la vida. Sin embargo, creo que he descubierto que sí tengo fe en algo: en la esperanza. Como todo, es algo que lleva tiempo. No se consigue de un día para otro. Hay que aprender, observar, diferenciar lo susceptible de esperanza de lo que no lo es.

No se trata de tenerla porque sí. No. Es más sutil, más mental. Muchas veces, las cosas nos salen bien solamente porque pensamos que nos van a salir bien. Si todo fuera tan fácil, todo el mundo sería feliz, claro, pero la cosa es que no es fácil tener confianza en que algo saldrá bien. Tengo unas cuantas anécdotas curiosas, que quizá algún día cuente, de lo esperanzadoras que se tornan las cosas cuando las miras con el ojo bueno.

Así que, ¿por qué decir adiós? No, no, no. Nos estaremos esperando, en algún recodo del camino, como se suele decir. Gastamos menos energía y esfuerzo en buscar que en desesperarse porque no encontramos.

Porque los amigos que hallamos, los de verdad, siempre tendrán un hueco para nosotros en el sofá de sus nostalgias. Y, si somos afortunados... también en el de sus esperanzas.

El cuadro, obra del pintor español Álvaro Reja, se titula "La despedida".

sábado, 4 de julio de 2009

Mitos de renacimiento y renovación

Dicen que siempre es bueno renovarse, mudar la piel y seguir adelante.

Este año he cambiado mucho, por dentro y por fuera, y aún me queda un largo trecho. Me he atrevido a hacer cosas que me asustaban, he tenido el apoyo incondicional de una personita que ha hecho que todo fuera más fácil (gracias, mil gracias), que me ha animado y mimado, he conocido a una serie de personas que han entrado en mi vida casi sigilosamente y se han convertido en referentes, en amistad. Lo he pasado mal durante un mes interminable, infinito de preocupaciones, de sueños acumulados, de tazas y tazas de café (vaya regalo, la cafetera)... para luchar por una recompensa, por esa ansiada beca que tanto significa.

Si al final el esfuerzo ha merecido la pena, eso lo sabré en septiembre, pero al menos sé de lo que soy capaz cuando quiero algo. Que Botín me oiga.

Y me ha servido para darme cuenta, acabado el curso, de lo diferente que me he vuelto, y de lo mucho que me gusta el cambio. Aún quedan cosas para completar ese cambio, pero el fin del ciclo es inminente. Cambiar está bien. A veces necesitas que alguien te lo diga, y otras veces también se cambia junto a otra persona, el descubrimiento es mutuo, y esperas que no acabe nunca.

Que la vida sea cambio. Siempre.

lunes, 18 de mayo de 2009

A Mario, mi Mario


Leerte es quererte.
Dicen que has muerto, pero tu nombre aún brilla con luz propia desde el libro de tapas moradas. ¿Cómo pueden decir que has muerto, si sigues ahí más que nunca? Las letras se entrelazan, forman palabras con fluidez, crean belleza, nacen optimistas.

Me has acompañado en tantos viajes aburridos en tren, en tantos autobuses a las 7.30 de la mañana, en tantos momentos de desaliento y en tantos otros de aprendizaje. Me has enseñado muchas cosas, entre otras que ser feliz no es tan difícil si pones empeño en ello. Y vaya si tú habías puesto empeño. Contra viento y marea, siempre.

Qué sonrisa se que me queda en la cara cuando leo hoy tus entrevistas, oigo tu voz por primera vez en programas de radio. Es como si ya nos conociéramos.

Me enseñaste lo que es la poesía, aprendí a disfrutarla contigo, a darme cuenta de las grandes verdades de tus palabras, de lo que a veces me emocionaba cuando me sentía cercana en experiencias. Me enseñaste que la vida está para manosearla, para estrujarla entre los dedos, para exprimir el jugo y comprobar que realmente estamos vivos y somos felices. Tu pluma me enseñó lo que es sentirse afortunado, libre, dichoso. Quién mejor que tú. Recuerdo una poesía tuya en el corcho de mi habitación. La había puesto ahí para acordarme todos los días, igual que hacías tú con Luz, tu Luz.

Cómo admiro ese optimisto contagioso que eres, ese don de palabra y de alegría que te caracteriza. Juntos aprendimos que vida y poesía van de la mano.

Gracias por eneseñarme tantas cosas. Gracias por no marcharte nunca. Quédate conmigo, debajo de la almohada. Atrápate en mi libro de cubiertas moradas. No me dejes llorarte, nunca.

jueves, 14 de mayo de 2009

BoOoM!

¿No habéis sentido nunca que la cabeza os va a explotar?
Así llevo prácticamente 4 días sin reposo. ¡¡¡AAAArrrrggghhhh!!!!

La fiebre vino, subió, bajó, se fue... pero el dolor de cabeza ha anidado junto a las orejas, y ha dicho que hasta que no haga buen tiempo no va a dejar de susurrarme cosas al oído. La verdad, no sé qué dice, ni me importa. Ni siquiera lo entiendo, lo único que oigo es un pitido permanente.

Y ni durmiendo nueve horas seguidas. Nada. Nada de ná. Ni paracetamoles, ni ibuprofenos, ni esa cosa con sabor asqueroso disfrzado de menta que mi padre (el pobre) me trajo amorosamente y que supuestamente es algo más fuerte que el ibuprofeno (o eso me dice Yirko), pero que, a la hora de la verdad... pues eso, que ná de ná. Retruécanos, no se va. Por cierto, retruécanos, bonita palabra.

Y vamos, que mientras me pitan las sienes no escucho a las musas, lo que me impide tener un mínimo reseñable de inspiración.
En fin... que seguiré con el tratamiento de ocho o nueve horas diarias, a ver si funciona, y si no, si veis un hongo a lo lejos... bueno, a lo mejor es que la cabeza me ha explotado. Mientras tanto... humor, qué remedio. ;)

jueves, 30 de abril de 2009

¿Acaso?

No sabía por dónde empezar.
Tenía tantas ilusiones, tantas ambiciones ambicionaba su pecho.
La vida pendía de un hilo. La esperanza temblaba, el alma sufría.
No sabía cómo explicar.
Sonaba un extraño tintinear de campanas. ¿Se acababa?
El murmullo se extendía por sus venas. ¿Era aquello la muerte?
No sabía.
La soledad avanzaba. Los ojos azules se multiplicaban.
El frío. La lluvia de caramelo.
Ojos felinos, agudos, observando. Remolinos amarillos.
Despertar.
¿Era aquello la vida?

Años después, comprendió.
No hay nada sin la nada. Nada sin vida, nada sin muerte.
¿Acaso el sueño?
¿Acaso?

jueves, 16 de abril de 2009

El poder de los sueños

¿Qué decir cuando no hay palabras?
Susan Boyle ha sido capaz de emocionarme una y otra vez.
¿Qué decir cuando se te estremece el corazón?

Para los que no se rinden nunca.
Y para los que piensan que la verdadera belleza
está siempre oculta a la vista, pero visible para el corazón.


No he encontrado ningún vídeo con inserción activada, así que os dejo el link para Youtube.
Son sólo unos minutos. Dejaos sorprender.


Susan Boyle canta en "Britain's Got Talent 2009"

jueves, 12 de marzo de 2009

Estúpido, ¿dígame?

Hago desde aquí un llamamiento público a todas las personas estúpidas del mundo.

Bueno, no, a todas no. Sólo a esa porción de personas estúpidas que, no sé bien si (como a la del anuncio) por hacerles falta tomar una buena (una ingente, diría yo) cantidad de fibra o por tener una vida personal/laboral/sentimental/erótico-festiva de pena, se dedican a ser borde con la gente a la que supuestamente tienen que atender.

Si me parece fenomenal que estén hasta las narices de que les pregunten, pero teóricamente (y digo teóricamente porque pocas veces se da el caso) tienen que aguantarse e informarte. Para eso están, y para eso les pagan. Que a mí también me ha tocado, y he tenido que poner buena cara. Más que nada porque, si me va mal en la vida, no tiene que pagarlo el primero que se me cruce.

Así que, por favor, absténgase la gente estúpida de tratarme como una estúpida, porque están muy equivocados. ¿La solución? Tomen un poco de fibra, y verán que la vida es maravillosa sin tener que joder al prójimo.

Perdón. He dicho.

PD: Gracias por hacer que me encante coger un teléfono para pedir información. Si ya no lo hacía nunca, lo haré menos.

sábado, 14 de febrero de 2009

Moon River and Me




Moon river, wider than a mile
I'm crossin' you in style some day,
Old dream maker,
You heartbreaker ...
Wherever you're goin',
I'm goin' your way.

Two drifters, off to see the world
There's such a lot of world to see
We're after the same rainbow's end
Waitin' 'round the bend ...
My huckleberry friend,
Moon River, and me.

Two drifters, off to see the world
There's such a lot of world to see
We're after the same rainbow's end
Waitin' 'round the bend ...
My huckleberry friend,
Moon River, and me.



Río de luna, más de una milla de ancho
Te voy a cruzar a la moda algún día,
Viejo creador de sueños,
Destrozador de corazones ...
Adondequiera que vayas,
Yo sigo tu camino.

Dos vagabundos, para ver el mundo
Hay tanto mundo para ver
Los dos buscamos el mismo arco iris
Que nos aguarda al final de la curva ...
Mi fiel amigo,
El río de luna y yo.

Dos vagabundos, para ver el mundo
Hay tanto mundo para ver
Los dos buscamos el mismo arco iris
Que nos aguarda al final de la curva ...
Mi fiel amigo,
El río de luna y yo.


Wherever you're going, I'm going your way. Two drifters, off to see the world.
Moon River and Me.*

martes, 30 de diciembre de 2008

Deseos


Todos los años nos planteamos metas e imposibles absurdos con el cambio de año, aunque muchos de ellos, si no todos, no lleguemos a realizarlos ni a conseguirlos jamás. Y como casi nunca lo cumplimos, casi prefiero los deseos, que tienen igual grado de "a lo mejor..." y si se cumplen hacen más ilusión.

Hace un año me encontraba en el mismo sitio que estoy ahora: junto al ordenador, escribiendo. Hace un año estaba en Nantes, éste estoy en Sevilla, pero el sentimiento no ha cambiado un milímetro. Bueno, no. Miento, sí que ha cambiado. Ha cambiado todo.


Hace un año hablábamos por el messenger, yendo y viniendo, ayudando a preparar la cena de fin de año, tú en un sitio y yo en otro. Apenas nos conocíamos de tres meses atrás, pero no podíamos dejar de hablar. Durante esos tres meses casi no pasó nada. Bueno, no. Miento, sí que pasó. Recuerdo aquel día que quise besarte, quizá por el alcohol... o quizá porque ya te quería demasiado. Para mí eras lejano, vivías en un mundo diferente, venías de otro país, de otra vida, de otro círculo, pero aun así había algo que me atraía. Quizá la diferencia. Quizá no.


Hace un año, las vacaciones de Navidad se me hicieron eternas sin ti. Todas las calles tenían tu nombre, en el agua de las fuentes sólo resonaba tu voz, y hasta los camiones franceses se apropiaban de tu apellido. Era llegar a la casa y encender el ordenador, buscar tu nombre, suspirar de alivio.


Hace un año, quizá más, me enamoré de ti. Me enamoré de ti cuando no me mirabas al contar tus aventuras en la cafetería, y te odié mientras te quería. Me enamoré de ti aquel día que nos encontramos por casualidad en la biblioteca y pasamos todo el día estudiando juntos para el examen de literatura. Me enamoré de ti cuando te dormiste en mi sofá y no me atreví a darte un beso, temiendo despertarte. Me enamoré de ti una noche fría de discoteca, cuando todos los chicos de la barra tenían tu cara, pero ninguno eras tú. Me enamoré de ti el día que me dijiste que todos los días al levantarte por la mañana pensabas en mí.

Hace un año que me pegaba madrugones por quedarme hablando contigo hasta las tantas, aunque después eso supusiera levantarme a las 7 y quedarme dormida en el coche. Hace un año me iba a la cama pensando si no estaría montándome una película en mi cabeza, si merecía la pena soñar con espejismos.

Hace un año me quedaba a esperar contigo tu autobús en la parada, muchas veces incluso a bajo cero. Hace un año me dijiste que me estaba ganando el cielo allí aguantándote, y desde entonces fue difícil disimular la sonrisa. Hace un año, yo pensaba que no me soportabas. Hace un año, te empezaste a dar cuenta de que soportarme se te hacía más ameno de lo que tú creías.

Después de aquello, pasaste a ser tú quien me acompañaba hasta mi portal, aunque tuvieras que esperar al último autobús. Conversaciones que duraban horas. Sonrisas, miradas a contraluz.
Me enamoré de tu silueta al irse.

Me enamoré de ti cuando vinieron a visitarme unas amigas, y tú esperaste conmigo en el andén. Me enamoré cuando posé mi cabeza en tu hombro y la quité sin apenas haberte tocado, temiendo el rechazo. Me enamoré de ti cuando, viendo aquella película, quise echarme en el sofá, y con tiento te puse un cojín encima, y me miraste y me dijiste que lo quitara, y me apoyé en tí y todo mi cuerpo tembló, y recé por que no lo notaras, y comencé a sentir tu caricia en mi brazo y no pude evitar temblar de emoción.


Me enamoré de ti cuando quisiste enseñarme la ciudad desde arriba, por la noche, y ese día llovió y no pudo ser. Cuando quise decírtelo allí arriba, pero no pudo ser. Llegamos a mi casa, y nos sentamos en el sofá. Lo siguiente que recuerdo es mi beso en tu mejilla, y el abrazo que duró siglos, y siglos, y siglos, y pareció un segundo.


Hace un año que pedí tras las campanadas que te enamoraras de mí, y, cosas de la vida... resultó.

Así que, después de un año y un poquito más siendo la persona a la que más quiero (después del jamón y la tortilla y quizá otras cosas, pero como no son personas no puedo contarlas), para el año que viene, en vez de cambios y metas imposibles... sólo pido quedarme como estoy.

Aunque claro... de vez en cuando, hasta los imposibles se consiguen.

PD: Feliz Año Nuevo a todos, sed muy felices.

miércoles, 17 de septiembre de 2008

A Lonely September

I'm sittin' here all by myself
just tryin' to think of something to do
Tryin' to think of something, anything
just to keep me from thinking of you
But you know it's not working out
'cause you're all that's on my mind
One thought of you is all it takes
to leave the rest of the world behind

[Chorus]
Well I didn't mean for this to go as far as it did
And I didn't mean to get so close and share what we did
And I didn't mean to fall in love, but I did
And you didn't mean to love me back, but I know you did

But what I wouldn't give to have one more chance tonight
One more chance tonight

I'm sittin' here tryin' to entertain myself with this old guitar
But with all my inspiration gone it's not getting me very far
I look around my room and everything I see reminds me of you
Oh please, baby won't you take my hand
we've got nothing left to prove...

(fragmentos)

A Lonely September - Plain White T's

martes, 12 de agosto de 2008

Morriña

Hay días que no puedes evitar que la morriña te atrape, te sacuda por dentro y te deje hecha un guiñapo. Nunca he sido especialmente morriñosa; en realidad siempre he sufrido de todo lo contrario, y esta situación... no sé por dónde cogerla.

Yo era la típica niña que los dos primeros días de campamento no tenía amigos, y al tercero ya ni me acordaba de mi casa y estaba perfectamente integrada entre nuevos amigos y nuevas situaciones. Y claro, al final nunca quería volver a casa. A pesar de eso, sólo he llorado en una ocasión, al ver marchar en autobús a los compañeros que venían de Extremadura y de Asturias... quince días de amistad, y verlos marchar me partió el alma. Pero las cosas pasaban, los echabas de menos unos días y luego volvías a habituarte a tu vida normal en tu casa.

Al pasar del colegio al instituto no hubo muchas bajas, con lo cual nunca eché de menos a nadie, todos estaban ahí, y cuando pasé del instituto a la universidad, lo que quería era un cambio, y por ende ni se me pasó por la cabeza echar de menos a nadie. Ni siquiera a mis amigas más cercanas, aunque me gustaba volver algún fin de semana y volver a estar con ellas. Pero no era dependencia, no era lo mismo. Soy de la opinión de que las mejores cosas estarán aún por venir (y que cada época tiene sus cosas buenas y sus cosas malas, no nos equivoquemos). Aun así, no tengo un recuerdo precisamente enmarcado de mis años de instituto, especialmente de los dos últimos. No es algo que recuerde con emoción y añoranza. Prefiero estar donde estoy.

Hará dos años estuve quince días en Alemania, en Frankfurt, y puedo decir que no eché de menos a nadie. Absolutamente a nadie. Tengo la manía de adaptarme no bien, sino demasiado rápido quizá, allí adonde vaya, sin pensar apenas en lo que dejo atrás.

Pues bien, ahora eso se ha vuelto contra mí. Hoy estoy de morriña total, a pesar de que pensé que lo iba a llevar mejor, que no iba a echar de menos a nadie... en fin, siempre encontramos alguna debilidad, y creo que yo he encontrado la mía.

Te echo de menos.

martes, 22 de julio de 2008

Other Side of the World...


Over the sea and far away

She's waiting like an iceberg

Waiting to change,

But she's cold inside

She wants to be like

the water.


All the muscles tighten in her face

Buries her soul in one embrace

They're one and the same

Just like water


[Chorus]
Then the fire fades away

But most of everyday

Is full of tired excuses

But it's too hard to say

I wish it were simple

But we give up easily

You're close enough to see that

You're.... the other side of the world

To me


On comes the panic light

Holding on with fingers

and feelings alike

But the time has come

To move along


[Chorus]


Can you help me?

Can you let me go

And can you still love me

When you can't see me anymore


[Chorus]

You're close enough to see that

You're.... the other side of the world

Ohh.... the other side of the world

You're.... the other side of the world

To me
KT Tunstall

martes, 8 de julio de 2008

Retazos

El humo del tubo de escape del autobús
atravesar un prado de hierba alta
reír
llorar
el libro acabado sobre la silla
mi tía refunfuñando en voz baja
la ternura al verla pasar de vuelta a su casa
la impotencia ante la enfermedad
el sol que brilla en lo alto
y tu cara en el cristal del autobús...
el volver a empezar
no llorar
no reír
recordarte
quererte
*felices tres meses*
tu tren en 1 minuto
nuestras vidas en la eternidad

domingo, 6 de julio de 2008

Necesito verte...




Apenas una semana sin vernos y ya necesito verte...



¿Qué será de mí este verano sin ti? Sin que me hagas reír, sin que me lleves a descubrir sitios nuevos, sin ver pelis juntos, sin esos besos mojados de lluvia cada vez que hay tormenta, sin las tardes de domingo en el sofá o en tu casa...



Ay, cada vez que lo pienso...



Dentro de tres cuartos de hora llegas a Santander y no estaré para recibirte, y para darte un buen achuchón... por desgracia me toca quedarme trabajando hasta las 2... pero me las apaño como sea. Me tocará ir andando dos pueblos más allá hasta la estación, corriendo si hace falta para llegar en menos de una hora a coger el tren. El bus pasará por aquí diez minutos después de cuando arranca el tren, pero qué quieres, son diez minutos más que estoy contigo... ni por todos los kilómetros del mundo desperdiciaría yo diez valiosos minutos a tu lado, aunque me los tuviera que recorrer de rodillas.



¡Qué nervios! Suenan las campanas allá arriba en la iglesia del Salvador, toca misa dentro de poco, ya casi es la una. Llegaré a las 4, nos separan apenas 3 horas. ¡3 horas! Se me antoja una eternidad... todo parece tanto tiempo desde aquí... parece como si se arrastrara lentamente, segundo a segundo, minuto a minuto...



3 horas y podré verte y abrazarte cuando me baje del tren, ya te imagino allí en la estación (espero que la encuentres), con tu mochila y tu alegría de siempre, esperando y mirando por los cristales de los vagones, buscándome y achinando los ojos para ver mejor. Cómo te imagino...



Llegarás seguro que todavía más moreno, con esa sonrisa que tanto me gusta y esos ojos que brillan al verme. Qué ganas de abrazarte y de sentirte cerca...

jueves, 3 de julio de 2008

Compartir sueños



Érase que se era una estrellita azul, que vivía sola en un gran planeta de color dorado. Todas las demás estrellas vivían muy, muy alejadas de ella, en urbanizaciones de lejanas galaxias donde nunca se ponía el sol y donde siempre era o mediodía o mediatarde.


Sin embargo, en aquel gran planeta dorado siempre era de noche, y desde allí se contemplaban todos los demás planetas que había en el universo, relucientes por la luz del sol que se reflejaba en ellos como un espejo de nácar.


La estrellita azul vivía muy triste porque no tenía a nadie con quien compartir sus sueños. Un buen día, llegó al planeta dorado un cometa reluciente y castaño, con ojos de polvo de sal y alma de arena y fuego. Aquel cometa tuvo que aterrizar de emergencia en el planeta de la estrellita azul, y ella le fue a socorrer toda asustada.


- ¿Qué fue que te pasó? - preguntó la pequeña estrella.


El cometa castaño la miró con sus ojillos plateados y sin fuerzas, y le contestó débilmente:


- Se me acabaron los sueños...


La estrella acogió al cometa entre sus bracitos azulados, y lo meció con cariño hasta que el amanecer nació en las demás galaxias, mientras allí seguía siendo noche cerrada. Lo acunó y le cantó hasta que él abrió de nuevo aquellos ojillos de polvo de sal, y entonces le dijo suavemente:


- Quédate conmigo, pequeño cometa, yo tengo sueños de sobra para los dos y me gustaría compartirlos contigo. Aquí me encuentro muy sola y no puedo hablar con nadie... ¿te quedarás?


El cometa, que había comenzado a relucir sin que la estrellita azul se percatara de ello, se hinchó del aire de color dorado del planeta y le dijo solamente:


- Sube a mi cola.


Y la estrellita montó sobre el cuerpecito flotante del cometa, que comenzó a elevarse y elevarse en el cielo, dejando tras de sí una polvorosa estela dorada y azul.


Cuando los dos volvieron al planeta, amanecía una nueva luz. La estrellita se sorprendió, porque allí siempre había sido de noche, pero algo en los ojos del cometa le hizo comprender en silencio.


Esa noche eterna, un maleficio se había roto.


La generosidad de la estrellita azul, al querer compartir sus ansias de soñar, habían hecho que el reluciente cometa, que se había cansado de soñar, pudiera renacer y volver a soñar.


Érase una vez el nacimiento de un sueño compartido.


miércoles, 2 de julio de 2008

Zanahoria


Érase una vez una chica llamada Zanahoria.
Zanahoria tenía muchas ganas de viajar, y de ver mundo, de conocer otra gente, otras culturas, de tener experiencias e irlas apuntando en un pequeño cuadernito de viaje, de no volver a casa en mucho, muchísimo tiempo, hasta que comprobara por sí misma que el mundo era, en efecto, redondo.
Para poder viajar y pagarse, ya de paso, unos estudios, Zanahoria decidió trabajar.
Un buen día, terminado su último examen, se encontró de repente conteniendo las ganas de llorar en una estación de tren, contemplando con ternura a la persona que Zanahoria más quería en este mundo, que aún no se sabía bien si era redondo o no.
El tren arrancó, y aquella personita desapareció del paisaje de la ventanilla del vagón, yendo a confundirse con los demás borrones que decían adiós desde la estación. Zanahoria se sentó y clavó los ojos en el duro cristal, triste por las vacaciones que no iba a tener, pero sobre todo dolida de sueño y llena de añoranza por la persona que su corazón se resistía a dejar en la estación.
Llegó a casa un día gris como acostumbraba en su tierra, un día de verano y nubes. A Zanahoria no es que le entusiasmara el calor asfixiante del estío de su otra ciudad, pero se había hecho a él, y para ella significaba tantas cosas que no podía por menos que dejarle un trocito de su conmiseración.
Por la tarde se encontró trabajando.
Y al día siguiente.
Que es hoy.
Hoy, Zanahoria sigue mirando a través de los cristales de la oficina de turismo rural donde trabajará durante los próximos dos meses de su vida, y sigue recordando esa estación de tren y esos ojos con sabor a fuego que tuvo que dejar atrás, y a los que no sabe cuándo podrá volver a mirar.

Pero Zanahoria está contenta, porque, tarde o temprano, comprobará realmente que la tierra es redonda, y verá lugares y gentes extranjeras, y esa persona a la que tanto añora estará con ella, y le susurrará canciones y cuentos al oído las noches que no pueda dormir, y dibujará mundos de juguete en su espalda con su dedo y un poco de polvo mágico...

Érase una vez el comienzo de un sueño compartido.


Ilustración: www.polveradelsur.es



martes, 8 de abril de 2008

¡Felicidad!


¿A veces no os parece que todo os sonríe, que la vida es maravillosa, que a pesar de todas las cosas que van mal, todo va bien, que tus amig@s te quieren, que eres especial aunque sea para una sola persona en la Tierra, que no puedes dejar de sonreír aunque te sientas estúpido haciéndolo, que si alguien te pregunta, sólo puedes decir que todo es perfecto, que...?


¿Será que me he vuelto loca? Una explosión tal de felicidad creo que solamente se ha dado otra vez en toda mi vida, y de eso hace ya dos años, ¡toda una eternidad!


¿Podrá haber gente que no sepa lo que es la felicidad? ¿Será que buscamos la felicidad fuera de nuestros propios límites, y que la verdadera perfección está en nuestro interior? ¿Que no hay que buscar más allá, que la tenemos enfrente de nuestras narices y que, sin embargo, nos gusta sufrir y decir que no somos felices?


A veces sólo basta echar un vistazo a tu alrededor para ver que realmente hay gente que se preocupa por ti, que te quiere, que seguramente lo daría todo (o por lo menos muchas cosas) por ti, que te escucha, que confía en ti, que acude a pedir socorro, a llorar en tu hombro, a decirte tímidamente lo mucho que significas en su vida...


Nunca está de más repetirle a alguien lo mucho que le quieres. Las sonrisas, los besos, los abrazos, son tan baratos y dan tanta, tanta felicidad... Deberíamos regalarlos más a menudo. En el fondo, el cariño sincero es (quiero creer) lo único que no se puede comprar ni con todo el oro del mundo. ¿De qué sirve lo material cuando no hay nada en tu interior? Siento lástima de esas personas que no son capaces de sentir algo por otra persona. Es triste.


Puede ser que este fin de semana me haya dado cuenta de dónde está mi sitio. Ha sido un viaje largo, largo y muy intenso, pero al final creo que lo he descubierto. Mi sitio está en el corazón de los que me quieren y me aprecian por lo que soy, y no en un lugar geográfico o en un momento determinado de tiempo. El Aquí y el Ahora no existen.


Supongo que esto es una racha, una maldita racha de optimismo y felicidad en una pesimista suicida vocacional. Pero, ¿quién sabe? Cruzaré los dedos por que dure mucho, mucho tiempo, y por que esas personas que ahora están a mi lado no se vayan jamás de mi corazón, pase lo que pase. En estos momentos es todo tan irreal... aún dudo que esto me esté pasando a mí. Tengo algo así como un complejo de Shrek, el pensar que los demás tienen derecho a ser felices y yo no. Pues mentira. Pienso recuperar tiempo perdido y pensamientos absurdos. Soy feliz.


Los besos no cuestan dinero... Dejo cariño embotado y sin fecha de caducidad para quien lo quiera. ¡Atrévete a ser feliz!

jueves, 14 de febrero de 2008

Happy bloody Valentine!


Bueeeeno, yo que venía ya enchufada a deprimirme un poco hoy con estas celebraciones valentinescas, y llego y veo en el blog de Kiri una loa al amor. Cachis, no he podido escapar, se me ha contagiado el buen humor y no hay manera de sacralo.


Así que lo mismo: Feliz San Valentín a tod@s!!!

Tanto a los que tengan pareja como a los que no. Qué más da. Pienso felicitar hasta al viejuco que me encuentro siempre en el ascensor. Hoy no se escapa nadie.


Ah, y pienso vestirme de rojo, eso lo hago todos los años. Y ya está. Y me pondré a tomar helado de dulce de leche a las ocho y media de la mañana (imposible dormir más, la persiana de mi cuarto se ha rebelado y no quiere bajar, la luz entra a cañón y más allá de las ocho el sol es espeluznantemente brillante), mientras termino ya las últimas páginas de "El amor en los tiempos del cólera", precioso libro, pero que acabe ya!!! Mi pobre Florentino Ariza, le va a dar un patatús!!


Ya valió. Ya me callo. Es que para una vez que consigo conectarme por la noche... hay que aprovecharlo, carajo.


¡¡¡¡¡ FELIZ SAN VALENTÍN !!!!!


Justo cuando daban las doce, mi eterno amigo de la infancia me dedicó una canción valentinesca que significa mucho para los dos. Triste, pero con muchos recuerdos del pasado. La verdad que me encantó el pequeño presente. Happy bloody Valentine, Oveja! ;)


My Bloody Valentine - Good Charlotte
Oh, my love, please don't cry
I'll wash my bloody hands and we'll start a new life
I ripped out his throat
And called you on the telephone to take off my disguise
Just in time to hear you cry
When you mourn the death of your bloody valentine
The night he died
You mourned the death of your bloody valentine
One last time
Singing...
[Chorus]
Oh, my love, please don't cry
I'll wash my bloody hands and we'll start a new life
I don't know much at all, I don't know wrong from right
All I know is that I love you tonight
There was...
Police and flashing lights
The rain came down so hard that night and the
Headlines read "A lover died"
No tell-tale heart was left to find
When you mourn the death of your bloody valentine
The night he died
You mourned the death of your bloody valentine
One last time
Singing...
[Chorus]
Oh, my love, please don't cry
I'll wash my bloody hands and we'll start a new life
I don't know much at all, I don't know wrong from right
All I know is that I love you tonight
Tonight...
He dropped you off
I followed him home
Then I stood outside his bedroom window
Standing over him he begged me not to do
What I knew I had to do, 'cause Im so in love with you...
[Chorus]
Oh my love please dont cry
I'll wash my bloody hands and we'll start a new life
I don't know much at all, I don't know wrong from right
All I know is that I love you tonight
Tonight...


martes, 29 de enero de 2008

Volver

Lo extraño que es volver a tu ciudad y sentir que ya no encajas...



Ayer bajaba de la EOI, por el camino de siempre, y fue raro, ver cómo parece que ya no estás allí, que la gente es la misma y que sin embargo tú ya no tienes cabida. Me asaltó un sentimiento de esos de rabia de niña pequeña que a veces me dan, de esos de Peter Pan en plan: ¡No quiero crecer!, pero es inevitable... esta vez porque he podido quedarme más que otras veces y he visto lo que es un lunes aquí, y hoy un martes, y sin embargo yo estoy, y no tengo que ir a clase de Latín, ni de Historia, ni de Matemáticas... todo pasa según tiene que pasar, pero yo he salido del engranaje. Extraño, no sé.

También bajaba y me acordé de mi repartidor de sonrisas... dios mío, qué habrá sido de él.

Y vi a mi profesora de la Escuela, a mis compañeros del año pasado, que no veía desde junio anterior... en fin... qué tal estás, cómo te va, dónde estudias, qué es de tu vida... y tú te sientes como la rara, la traidora que se ha ido y les ha dejado allí como si fueran un escalón menos... que no lo son, pero que lo parece. ¿Será verdad que a uno se le queda pequeña la patria? No sé, no sé...

Seré de aquí toda mi vida, también es extraño hablarles a los compañeros de allá de lo que es esto... a veces siento que vengo de un pueblo perdido en las montañas y que soy una simple provinciana en una gran ciudad, que todo me queda demasiado grande.

Supongo que estoy cambiando. Que pronto habrá un término medio entre los dos sentimientos y que seré de los dos sitios. De dos realidades unidas por un tren.

Pero cambiar es bueno, y renovarse. Variar el ciclo vital, mudar la piel y quitarse las escamas de encima. Así que nada. Seguiré sorprendiéndome de cómo he cambiado y todo ha cambiado, y adelante. A seguir cambiando... para mejor, eso sí.


P.D.: Dioss... me toca hoy la segunda parte del examen de ayer, y el oral!! Que alguien me desee suerte!! ;)