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viernes, 18 de septiembre de 2009

Adiós, no


Solamente hasta luego. Porque, incluso aunque la despedida sea para siempre, es más fácil pensar que no, que los volverás a ver, más pronto o más tarde. Que sólo es cuestión de tiempo.

No es que la esperanza sea lo último que se pierde. Yo creo que ni nos planteamos perderla, al menos yo. Es esa pequeña chispa que luce al final y que nos guía, pensando que al final, un día de éstos, llegaremos hasta ella, hasta la meta, hasta los sueños, y habremos llegado al final del camino.

Pero no, nunca es el final del camino, por qué establecer un final si lo bonito es ir contemplando el camino. Eso es la esperanza. El beso en la comisura de los labios.

Nunca he tenido fe, ni he sentido nunca la necesidad de tenerla. Me gustan las cosas tal y como son, sin metáforas de la vida. Sin embargo, creo que he descubierto que sí tengo fe en algo: en la esperanza. Como todo, es algo que lleva tiempo. No se consigue de un día para otro. Hay que aprender, observar, diferenciar lo susceptible de esperanza de lo que no lo es.

No se trata de tenerla porque sí. No. Es más sutil, más mental. Muchas veces, las cosas nos salen bien solamente porque pensamos que nos van a salir bien. Si todo fuera tan fácil, todo el mundo sería feliz, claro, pero la cosa es que no es fácil tener confianza en que algo saldrá bien. Tengo unas cuantas anécdotas curiosas, que quizá algún día cuente, de lo esperanzadoras que se tornan las cosas cuando las miras con el ojo bueno.

Así que, ¿por qué decir adiós? No, no, no. Nos estaremos esperando, en algún recodo del camino, como se suele decir. Gastamos menos energía y esfuerzo en buscar que en desesperarse porque no encontramos.

Porque los amigos que hallamos, los de verdad, siempre tendrán un hueco para nosotros en el sofá de sus nostalgias. Y, si somos afortunados... también en el de sus esperanzas.

El cuadro, obra del pintor español Álvaro Reja, se titula "La despedida".

7 imaginan conmigo:

Duenda. dijo...

vaya verano, eh?
uf.
abrazos.

d.

manu dijo...

así es señorita, jamás decir adiós...suena demasiado fuerte (por lo menos...yo no lo soporto, capaz sea muy débil).

la espereza (creo) es lo que nos hace levantar cada día y seguir peleándola, son ellas las que nos dan perspectiva y no nos permiten ahogarnos en un vaso de agua.

un abrazo
atte. manu

Adolfo Payés dijo...

Un placer haber conocido tu blog.. me gustan tus escritos.. excelente..

Te sigo para poder visitarte con mas frecuencia..

Un abrazo
Saludos fraternos

Ayahara dijo...

Hola Zanahoria

Acabo de darme cuenta de que tienes este blog y tiene muy buena pinta, así que te sigo de cerquita...Besitos!!

Ñoco Le Bolo dijo...

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… con la mirada en tu faro…

Nunca adiós y
recuerda
la esperanza es de color rojo.

... vientos cálidos desde CR & LMA
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Sabi. dijo...

¿Despedidas? ¿Eso existe?

Si existiera, creo que mi despedida contigo fueron risas, un café, una fanta, en una estación de guaguas. Sonrisas y mil sonrisas.

Y dije 'I'll be back, baby'. Y volveré, pero cuand la cartera me deje jajaja.

Hermoso es lo que escribes.

Besitos, mi faro favorito.

BELMAR dijo...




Un placer visitarte...

Belmar


“El deseo nos fuerza a amar lo que nos hará sufrir” (Marcel Proust)