martes, 3 de noviembre de 2009
Como los ojos del Guadiana
Imaginado por Zanahoria a las 13:27 9 imaginan conmigo
Brisas DÍA A DÍA, SENTIMIENTOS
miércoles, 7 de octubre de 2009
Corre, que te pillo
Imaginado por Zanahoria a las 19:46 9 imaginan conmigo
Brisas DÍA A DÍA, PENSAMIENTOS EN VOZ ALTA
sábado, 4 de julio de 2009
Mitos de renacimiento y renovación
Dicen que siempre es bueno renovarse, mudar la piel y seguir adelante.
Este año he cambiado mucho, por dentro y por fuera, y aún me queda un largo trecho. Me he atrevido a hacer cosas que me asustaban, he tenido el apoyo incondicional de una personita que ha hecho que todo fuera más fácil (gracias, mil gracias), que me ha animado y mimado, he conocido a una serie de personas que han entrado en mi vida casi sigilosamente y se han convertido en referentes, en amistad. Lo he pasado mal durante un mes interminable, infinito de preocupaciones, de sueños acumulados, de tazas y tazas de café (vaya regalo, la cafetera)... para luchar por una recompensa, por esa ansiada beca que tanto significa.
Si al final el esfuerzo ha merecido la pena, eso lo sabré en septiembre, pero al menos sé de lo que soy capaz cuando quiero algo. Que Botín me oiga.
Y me ha servido para darme cuenta, acabado el curso, de lo diferente que me he vuelto, y de lo mucho que me gusta el cambio. Aún quedan cosas para completar ese cambio, pero el fin del ciclo es inminente. Cambiar está bien. A veces necesitas que alguien te lo diga, y otras veces también se cambia junto a otra persona, el descubrimiento es mutuo, y esperas que no acabe nunca.
Que la vida sea cambio. Siempre.
Imaginado por Zanahoria a las 22:55 2 imaginan conmigo
Brisas DÍA A DÍA, SENTIMIENTOS, VIVENCIAS
jueves, 14 de mayo de 2009
BoOoM!
¿No habéis sentido nunca que la cabeza os va a explotar?
Así llevo prácticamente 4 días sin reposo. ¡¡¡AAAArrrrggghhhh!!!!
La fiebre vino, subió, bajó, se fue... pero el dolor de cabeza ha anidado junto a las orejas, y ha dicho que hasta que no haga buen tiempo no va a dejar de susurrarme cosas al oído. La verdad, no sé qué dice, ni me importa. Ni siquiera lo entiendo, lo único que oigo es un pitido permanente.
Y ni durmiendo nueve horas seguidas. Nada. Nada de ná. Ni paracetamoles, ni ibuprofenos, ni esa cosa con sabor asqueroso disfrzado de menta que mi padre (el pobre) me trajo amorosamente y que supuestamente es algo más fuerte que el ibuprofeno (o eso me dice Yirko), pero que, a la hora de la verdad... pues eso, que ná de ná. Retruécanos, no se va. Por cierto, retruécanos, bonita palabra.
Y vamos, que mientras me pitan las sienes no escucho a las musas, lo que me impide tener un mínimo reseñable de inspiración.
En fin... que seguiré con el tratamiento de ocho o nueve horas diarias, a ver si funciona, y si no, si veis un hongo a lo lejos... bueno, a lo mejor es que la cabeza me ha explotado. Mientras tanto... humor, qué remedio. ;)
Imaginado por Zanahoria a las 19:40 0 imaginan conmigo
lunes, 4 de mayo de 2009
Cristales
La ciudad no se ve igual tras los cristales ahumados de los autobuses. Es como ver pasar un mundo que no es el tuyo. A veces juego a imaginar que todos los que están afuera son de mentira, como si alguien estuviera jugando con nosotros a algún juego de dados y magia perversa.Es melancólico ver llover sobre el río cuando el bus pasa los puentes, de camino a casa, a la facultad o a algún sitio lejano que el arco iris aún no conoce.
No me gusta demasiado usar el autobús, pero reconozco que tiene su encanto, siempre y cuando no vayas como una sardina en lata, que también ocurre. Tiene algo de artificial, de escaparate. La gente de dentro mira a la de fuera, y la de fuera observa desde los pasos de peatones.
Es divertido imaginar quién es toda esa gente que va contigo: la señora del paraguas, el hombre del cupón, la mamá desesperada, el niño llorón, la abuela que viene de hacer la compra en el mercado, la que llega tarde al trabajo, el que mira disimuladamente las curvas de las veinteañeras.
Es divertido imaginar que ellos te imaginan, y que los cristales del autobús borrarán tu silueta cuando te alejes, mientras observas el pequeño universo sobre ruedas desde un paso de peatones cualquiera.
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Brisas DÍA A DÍA, PENSAMIENTOS EN VOZ ALTA
jueves, 2 de abril de 2009
jueves, 12 de marzo de 2009
Estúpido, ¿dígame?
Hago desde aquí un llamamiento público a todas las personas estúpidas del mundo.
Bueno, no, a todas no. Sólo a esa porción de personas estúpidas que, no sé bien si (como a la del anuncio) por hacerles falta tomar una buena (una ingente, diría yo) cantidad de fibra o por tener una vida personal/laboral/sentimental/erótico-festiva de pena, se dedican a ser borde con la gente a la que supuestamente tienen que atender.
Si me parece fenomenal que estén hasta las narices de que les pregunten, pero teóricamente (y digo teóricamente porque pocas veces se da el caso) tienen que aguantarse e informarte. Para eso están, y para eso les pagan. Que a mí también me ha tocado, y he tenido que poner buena cara. Más que nada porque, si me va mal en la vida, no tiene que pagarlo el primero que se me cruce.
Así que, por favor, absténgase la gente estúpida de tratarme como una estúpida, porque están muy equivocados. ¿La solución? Tomen un poco de fibra, y verán que la vida es maravillosa sin tener que joder al prójimo.
Perdón. He dicho.
PD: Gracias por hacer que me encante coger un teléfono para pedir información. Si ya no lo hacía nunca, lo haré menos.
Imaginado por Zanahoria a las 15:00 2 imaginan conmigo
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domingo, 1 de marzo de 2009
Volver atrás

A cuando las cosas todavía tenían sentido, y si no lo tenían sólo había que preguntar por qué.
A cuando los semáforos se cruzaban de la manita.
A cuando los teatros aún olían a hadas y sueños escondidos, a abrigos arrebujados en la butaca para ver mejor y a historias que nadie sabe contar.
Ayer todo fue un poco distinto. Se fueron las prisas, los trabajos a medio hacer, las horas perdidas sin estudiar, los días que pasaban inmediatamente detrás del anterior, las tortillas de cafetería y los deberes olvidados. Se cambiaron las gafas por las lentillas, los pantalones de hace cuatro días por la falda, las orejas por los pendientes, la bandolera por el bolso.
Ayer todo fue un poco raro. Me desperté con la luz de la calle y no con el despertador a las 6.30, tuve tiempo para leer en la cama un libro que hablaba de cosas empolvadas de las que ya no me acordaba, pude desayunar en pijama algo más que un café a toda prisa, me vestí y quise dar un paseo mientras me acercaba a recoger un paquete que llevaba ya más de una semana y media esperándome en las estanterías de Correos.
Veinte minutos después estaba otra vez en casa, con mi cajita de galletas alemanas y los nervios infantiles de una mañana de teatro. Ayer fue un día especial. Experimental. Ilusional. Hace tiempo quería llevar a la hermana pequeña de Yirko al teatro (¿no sería una excusa para que ella me llevase?)... ¿quién sería aquí la pequeña? Lo dudo.
Dicho y hecho. Sábado por la mañana. Sala Cervantes. 11.30 am. Dos entradas, por favor. Fila 8, butacas 13 y 15. Una hora de paseo.
Mira, mira, qué vestidos más elegantes.
¡Bombones! Me pido ése de chocolate. Pues yo quiero...
¿Qué hora es?
¡Léeme este cuento, porfa! Vamos a sentarnos allí. Cariño, nos tenemos que ir, otro día volvemos, ¿vale?. Bueno, vale. ¿Volvemos la semana pasada?. [El librero nos mira y se parte de risa]
Y empieza la función. No veo, no veo. Perfecto, un cabezón. Abrigos de cojín. Música de violín.
Un calamar. Un niño tenedor y una mamá cuchara. El de al lado a su hija: Ten cuidado no des patadas a esa señora. ¿Perdón? ¿Cómo dice? Pues sí que me sube usted de rango, oiga.
¡Anda, el cuento de los ratoncitos! Ése me lo sabía yo. ¿Ves bien? ¿Quieres sentarte encima?. ¿Ahora hay que cantar? Pues se canta. Canta, Mariana, canta. ¿Te sabes la canción? Sí, pero luego te la canto, ahora no. "Nunca es demasiado pronto, nunca es demasiado temprano, quien me coja de la mano se quedará para siempre pegadooo. Quiquiriquí, quiquiriquí.... qui-qui-ri-quíiii". Aplausos, aplausos. Bieeeen.
Luego a comer. A la tarde viene Yirko a buscarnos. Y al parque. Una hora entre toboganes, barcos pirata, columpios, arena. Después al lago. ¡Pero si todavía está la barca donde me montaba de pequeña yo! Anda, anda, ¿nos subimos?. 2 euros con setenta céntimos de felicidad y de ilusiones infantiles. Aún cuentan la misma historia. Todavía se ve la casa de la bruja, la escoba colgada del árbol, la emoción de ir en barca de remos y de saludar a los que están en la orilla.
No pudo faltar el chocolate. Y los churros, sobre todo los churros. Vaya que si agota un niño pequeño. Pero y la ilusión... ¿y el volver atrás? El sentir que alguna vez fuiste así, y hubieras matado por un día de teatro, parque, barca y chocolate con churros. Las cosas así todavía tenían sentido a los cuatro años. ¿Y ahora? Ahora... la satisfacción de que vaya dormida y feliz en un autobús, de camino a casa.
Y de que se olvide su peluche en tu casa... y ni se acuerde.
Imaginado por Zanahoria a las 18:31 4 imaginan conmigo
Brisas DÍA A DÍA, ESPECIALOSIDADES, VIVENCIAS
jueves, 5 de febrero de 2009
La vida cambia

Cuando te sientas en el banco donde hace un año esperaba contigo el autobús y encuentras una enorme sucursal enfrente, donde antes estaba la zapatería, sientes que la vida cambia y que las ilusiones se desvanecen.
Pero sin embargo, por mucho que el autobús vaya y venga, siempre te encuentro a mi lado en ese banco.
Imaginado por Zanahoria a las 10:36 4 imaginan conmigo
Brisas DÍA A DÍA
martes, 30 de diciembre de 2008
Deseos

Todos los años nos planteamos metas e imposibles absurdos con el cambio de año, aunque muchos de ellos, si no todos, no lleguemos a realizarlos ni a conseguirlos jamás. Y como casi nunca lo cumplimos, casi prefiero los deseos, que tienen igual grado de "a lo mejor..." y si se cumplen hacen más ilusión.
Hace un año me encontraba en el mismo sitio que estoy ahora: junto al ordenador, escribiendo. Hace un año estaba en Nantes, éste estoy en Sevilla, pero el sentimiento no ha cambiado un milímetro. Bueno, no. Miento, sí que ha cambiado. Ha cambiado todo.
Hace un año hablábamos por el messenger, yendo y viniendo, ayudando a preparar la cena de fin de año, tú en un sitio y yo en otro. Apenas nos conocíamos de tres meses atrás, pero no podíamos dejar de hablar. Durante esos tres meses casi no pasó nada. Bueno, no. Miento, sí que pasó. Recuerdo aquel día que quise besarte, quizá por el alcohol... o quizá porque ya te quería demasiado. Para mí eras lejano, vivías en un mundo diferente, venías de otro país, de otra vida, de otro círculo, pero aun así había algo que me atraía. Quizá la diferencia. Quizá no.
Hace un año, las vacaciones de Navidad se me hicieron eternas sin ti. Todas las calles tenían tu nombre, en el agua de las fuentes sólo resonaba tu voz, y hasta los camiones franceses se apropiaban de tu apellido. Era llegar a la casa y encender el ordenador, buscar tu nombre, suspirar de alivio.
Hace un año, quizá más, me enamoré de ti. Me enamoré de ti cuando no me mirabas al contar tus aventuras en la cafetería, y te odié mientras te quería. Me enamoré de ti aquel día que nos encontramos por casualidad en la biblioteca y pasamos todo el día estudiando juntos para el examen de literatura. Me enamoré de ti cuando te dormiste en mi sofá y no me atreví a darte un beso, temiendo despertarte. Me enamoré de ti una noche fría de discoteca, cuando todos los chicos de la barra tenían tu cara, pero ninguno eras tú. Me enamoré de ti el día que me dijiste que todos los días al levantarte por la mañana pensabas en mí.
Hace un año que me pegaba madrugones por quedarme hablando contigo hasta las tantas, aunque después eso supusiera levantarme a las 7 y quedarme dormida en el coche. Hace un año me iba a la cama pensando si no estaría montándome una película en mi cabeza, si merecía la pena soñar con espejismos.
Hace un año me quedaba a esperar contigo tu autobús en la parada, muchas veces incluso a bajo cero. Hace un año me dijiste que me estaba ganando el cielo allí aguantándote, y desde entonces fue difícil disimular la sonrisa. Hace un año, yo pensaba que no me soportabas. Hace un año, te empezaste a dar cuenta de que soportarme se te hacía más ameno de lo que tú creías.
Después de aquello, pasaste a ser tú quien me acompañaba hasta mi portal, aunque tuvieras que esperar al último autobús. Conversaciones que duraban horas. Sonrisas, miradas a contraluz. Me enamoré de tu silueta al irse.
Me enamoré de ti cuando vinieron a visitarme unas amigas, y tú esperaste conmigo en el andén. Me enamoré cuando posé mi cabeza en tu hombro y la quité sin apenas haberte tocado, temiendo el rechazo. Me enamoré de ti cuando, viendo aquella película, quise echarme en el sofá, y con tiento te puse un cojín encima, y me miraste y me dijiste que lo quitara, y me apoyé en tí y todo mi cuerpo tembló, y recé por que no lo notaras, y comencé a sentir tu caricia en mi brazo y no pude evitar temblar de emoción.
Me enamoré de ti cuando quisiste enseñarme la ciudad desde arriba, por la noche, y ese día llovió y no pudo ser. Cuando quise decírtelo allí arriba, pero no pudo ser. Llegamos a mi casa, y nos sentamos en el sofá. Lo siguiente que recuerdo es mi beso en tu mejilla, y el abrazo que duró siglos, y siglos, y siglos, y pareció un segundo.
Hace un año que pedí tras las campanadas que te enamoraras de mí, y, cosas de la vida... resultó.
Así que, después de un año y un poquito más siendo la persona a la que más quiero (después del jamón y la tortilla y quizá otras cosas, pero como no son personas no puedo contarlas), para el año que viene, en vez de cambios y metas imposibles... sólo pido quedarme como estoy.
Aunque claro... de vez en cuando, hasta los imposibles se consiguen.
PD: Feliz Año Nuevo a todos, sed muy felices.
Imaginado por Zanahoria a las 20:01 4 imaginan conmigo
Brisas DÍA A DÍA, RELATOS, SENTIMIENTOS
lunes, 15 de diciembre de 2008
domingo, 14 de diciembre de 2008
La lavadora protestona
"Estoy harta de lavar", fue lo último que pensó. "Y estoy harta de seguir lo que el estúpido programa me diga".
Estuvo todo el día enfurruñada, sin dirigir la palabra a su dueña y levantando la cabeza con altanería cada vez que ésta le echaba una ojeada.
Cogió la irritante costumbre de dejarse la tapa abierta, para que, cuando ella se levantara por la noche a beber agua sin luz, tanteando a oscuras, supiera de su descontento. Su dueña maldecía un rato, a veces en silencio y a veces no tanto, y le cerraba la tapa de un bofetón. Dolía, claro, pero merecía la pena el castigo impuesto.
Pero aquel día, en vista de que sus chulerías y malos gestos no hacían mella en su ánimo, decidió ser tajante. La colada estaba casi preparada, así que su dueña no tardaría en ponerla en funcionamiento. Como ella esperaba, esa misma mañana la llenaron de ropa sucia y la encendieron.
Pasó la mañana distraídamente, intentando no llamar la atención y canturreando la canción de siempre mientras lavaba y enjabonaba. Hasta que vio su oportunidad llegada la hora de la comida. Su dueña solía sentarse enfrente de ella, en la pequeña mesa de madera oscura, a llenar su depósito con extraños alimentos. Cuando la vio entrar por la cocina, sin darse cuenta se puso nerviosa, y comenzó a temblar y a temblar, mientras la ropa daba vueltas como loca en su interior.
Cuando parecía que la dueña se disponía a levantarse de la mesa, y al observar que no le había dedicado ni un mísero minuto de atención (ni siquiera parecía que hubiera notado su presencia), de repente se rebotó de rabia. Comenzó a dar saltos y pataletas como nunca lo había hecho, queriendo salirse de la encimera verde, empujando al horno donde se guardaban las sartenes (que hacía tiempo que había muerto congelado) y gritando mil insultos y reproches.
"Estoy harta de lavar, y lavar, y lavar, y de que tú no hagas nada. Y estoy hasta las mismísimas narices de seguir las órdenes de un programa estúpido y sin capacidad ninguna de liderazgo. Y sobre todo, odio que no me hagas ni caso. Empecé por alterar el programa, y pareció que dejar de centrifugar te haría entrar en razón, pero no, tuviste que centrifugarlo tú a mano en la bañera, brillante idea. Después dejé de incluir el jabón, y la ropa salía tal y como entraba, pero mojada. Pero claro, a la señorita se le ocurrió meter la pastilla dentro del tambor, y entonces todo volvió a enjabonarse normalmente. Luego me salté el pre-lavado, y pasaste de mí y adelantaste la ruedecilla hasta el lavado. Y la última, viendo que lloraba cada vez que tenía que trabajar y que te convertía la cocina en una piscina olímpica, cortaste por lo sano dejando la fregona y el cubo a punto para recoger mis lágrimas de impotencia."
Cogió aire mientras seguía pataleando como una loca, pero al ver los ojos de su dueña, abiertos por completo y mirándola sin saber qué hacer a un metro de distancia (por si las moscas), se infundió a sí misma ánimos renovados y siguió reprochando:
"Mira, ya no sé qué hacer para llamar la atención, así que éste lo consideraré el primer aviso. Y como se cumplan los tres avisos de rigor, me jubilo y te quedas sin lavadora. No quiero que lo veas como una amenza, pero... el que avisa no es traidor. Yo que tú, iría incluyendo una lavadora nueva en la carta de los Reyes Magos"
Imaginado por Zanahoria a las 14:50 5 imaginan conmigo
Brisas DÍA A DÍA
martes, 9 de septiembre de 2008
Berlín con dos días de experiencia...
Minipuntos positivos:
- hay zonas verdes enormes, muchos árboles en las calles... no es para nada una capital de hormigón y cemento...
- las bicicletas! se puede llegar a cualquier sitio, todo el mundo va en bici o en metro
- puedes entrar al metro/tren urbano sin billete... la responsabilidad moral es tuya
- la gente es, por lo general, muy amable
- por menos de 4 euros se come genial, las cosas están baratísimas
- por la calle escuchas cualquier idioma, hay gente de todos los sitios imaginables, y en un sitio en el que todos nos identificamos por nacionalidades (la espanola, el chileno, el inglés, la rusa, la polaca, el mexicano)... llegas a sentirte en casa. aquí no perteneces a ningún lugar
- las comunicaciones son muy puntuales
- es una ciudad enorme, y sin embargo no hay grandes aglomeraciones de gente, se puede respirar bien... y los barrios son muy agradables, parecen pequenos pueblecitos
- los alemanes son muy ecologistas con cosas de reciclaje, transporte público, las bicis... están muy concienciados
- la mentalidad alemana: a partir de las 6 de la tarde no hay ni un alma en la calle... y a las 7.30 de la manana... ya están todos fuera de casa!
- los supermercados cierran a las 18.30! los que más abren... hasta las 8 como máximo
- el aceite de oliva aquí es cosa de gourmets, o es malísimo o está muy caro, no hay punto intermedio
- el transporte es bastante caro
- las zonas residenciales, a pesar de ser muy tranquilas... a veces son inquietantes... hola! no hay nadie vivo???
- en casa... no hay microondas! horror!
- no hay dios que entienda a los turcos... pero son tan simpáticos, que al final te ríes con ellos un montón. el de enfrente de la escuela ya me conoce... y eso que hoy es mi segundo día!
- en casa parece que la luz no les gusta especialmente... tengo tres luces en mi habitación, y si las enciendo todas, sigue parecido a cuando están apagadas.... y en la cocina, la única luz que hay, si te pones a cocinar... te tapas la luz enterita...
Imaginado por Zanahoria a las 16:58 9 imaginan conmigo
domingo, 10 de agosto de 2008
Día de Cantabria
Mi tierruca siempre ha de ser
bella aurora del corazón
y a ella un beso puro de amor
y lleno de emoción
siempre he de ofrecer
Hijos de mi Cantabria,
nobles de mi querer,
hermanos montañeses
por siempre hemos de ser.
Imaginado por Zanahoria a las 10:15 0 imaginan conmigo
Brisas DÍA A DÍA
sábado, 2 de agosto de 2008
Días de fiesta
Hoy escribo por obligación. Llevo una temporada algo vacía, no encuentro imaginación ni ganas para escribir, y aunque a veces me preocupa, intento no darle mucha importancia. Ya vendrá, digo yo. Será que se ha tomado unos días de fiesta.
Ayer pasé por el ayuntamiento y recogí mi cheque. Mi primer sueldo. Lo tengo en el aparador de la entrada, y le sonrío cada vez que paso. Aún no lo he ingresado, me da hasta pena... me gustaría enmarcarlo y ponerlo en la pared jajaja. Pero en fin, el lunes (con suerte) iré a cobrarlo :(. Es que es tan bonito... tan suave y bien impreso él...
En fin... lo que no quita para que me toque quejarme. Hoy y mañana son fiestas en el pueblo, San Esteban, y aquí una servidora trabaja hoy y mañana, mientras todo el municipio se divierte en la plaza y nadie trabaja. Hay que fastidiarse...
Así que entre eso, que mi musa debe estar a estas horas camino de Hawaii o las Maldivas en un jet privado y brindando a mi salud (la muy capulla), y que hace calor y a pesar de la sed que tengo no puedo moverme de mi casetuca (ayy), y que los de las bicis me traen loca, y que encima Yirko se me marchó ya para tierras pucelanas... jo...
Me voy a rebelar un día de éstos y voy a organizar mi pequeña manifestación personal jajaja. Menos mal que mañana ya es domingo y la tarde y el lunes enterito los tengo libres... que falta me hace un respiro, salir por ahí con mi gentucilla, ir a la playa (aunque sea media horita) y comprarme algo de ropa de verano... que estamos en agosto ya, y yo sigo con mis pantalones negros de pana... dios, no tengo remedio...
Y bien pensado... esta noche si hay verbena me apunto, y llevo a la noche a mi prima a la playa y nos damos una vueltuca... pues ya está. Que vivan los días de fiesta, aunque sea trabajando.
Imaginado por Zanahoria a las 16:34 8 imaginan conmigo
Brisas DÍA A DÍA
jueves, 17 de julio de 2008
El autobús de las 9.00
Las mismas voces, el mismo conductor, los mismos asientos, la misma música.
La gente de ordinario que conversa sobre los temas de siempre. El precio de la comida, la vivienda, los niños, los nietos, los programas de televisión, política, terrorismo, actualidad en general. A veces me entero más de las cosas que pasan yendo en el autobús de las 9.00 al pueblo que viendo los noticiarios. La gente sabe de lo que habla. Preocupaciones de a pie.
Detrás van dos chicas sudamericanas, una canturrea por lo bajo las canciones que suenan por los altavoces del coche. Por supuesto, suena Cadena Dial.
Las mujeres de delante se sientan a hablar con el conductor de lo caro que está todo y de lo nublado que ha estado estos días.
Sube gente.
Un hombre se acomoda a mi lado, camisa azul a cuadros, el moreno típico de toda una vida trabajando al sol, la mano agarrada al asiento de delante. Se baja pronto, y sube una chica joven con un niño pequeño. El niño lleva un parche de color crema, es rubio, rubio, y tiene una vitalidad que me deslumbra para la hora del día que es. Verdaderamente, los niños parece que los hacen de rabos de lagartija. La madre me mira, cómplice, como diciendo: "Y lo que queda para que vuelva a dormirse..."
El enano me mira. Mira el libro que tengo en el regazo, le llaman la atención las señales de tráfico del manual para conducir que leo, las mira y las remira y luego pone su dedito encima de ellas. Luego se pone a disparar a un punto indeterminado del paisaje que se observa desde la ventana, arrancando las risas de los que vamos a su alrededor. Habla una jerigonza de lengua de trapo que es apenas entendible, pero que enternece.
Mi parada queda próxima, ya llevamos cumplida la hora de viaje. Al conductor se le pasa mi parada y tiene que para en mitad de la calzada, bajo y recojo del maletero mi equipaje.
Lo veo marchar y se me dibuja una sonrisa.
Siempre vengo cargada de sueño, pero hoy llego con el corazón alegre por haberte sorprendido y por haberte podido disfrutar unos pocos días.
Siempre el mismo autobús.
Nunca el mismo autobús.
Imaginado por Zanahoria a las 10:19 5 imaginan conmigo
domingo, 13 de julio de 2008
Patrimonio de la Humanidad para 9 cuevas cántabras
Imaginado por Zanahoria a las 10:59 2 imaginan conmigo
Brisas DÍA A DÍA
jueves, 10 de julio de 2008
Aiiss...
Voy a ir empezando a andar todos los días un ratuco en bicicleta...
Qué se yo... por si las moscas...
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Brisas DÍA A DÍA
martes, 8 de julio de 2008
Retazos
El humo del tubo de escape del autobús
atravesar un prado de hierba alta
reír
llorar
el libro acabado sobre la silla
mi tía refunfuñando en voz baja
la ternura al verla pasar de vuelta a su casa
la impotencia ante la enfermedad
el sol que brilla en lo alto
y tu cara en el cristal del autobús...
el volver a empezar
no llorar
no reír
recordarte
quererte
*felices tres meses*
tu tren en 1 minuto
nuestras vidas en la eternidad
Imaginado por Zanahoria a las 16:47 4 imaginan conmigo
Brisas DÍA A DÍA, SENTIMIENTOS
domingo, 6 de julio de 2008
Necesito verte...
Imaginado por Zanahoria a las 12:03 3 imaginan conmigo
Brisas DÍA A DÍA, SENTIMIENTOS













