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sábado, 4 de julio de 2009

Mitos de renacimiento y renovación

Dicen que siempre es bueno renovarse, mudar la piel y seguir adelante.

Este año he cambiado mucho, por dentro y por fuera, y aún me queda un largo trecho. Me he atrevido a hacer cosas que me asustaban, he tenido el apoyo incondicional de una personita que ha hecho que todo fuera más fácil (gracias, mil gracias), que me ha animado y mimado, he conocido a una serie de personas que han entrado en mi vida casi sigilosamente y se han convertido en referentes, en amistad. Lo he pasado mal durante un mes interminable, infinito de preocupaciones, de sueños acumulados, de tazas y tazas de café (vaya regalo, la cafetera)... para luchar por una recompensa, por esa ansiada beca que tanto significa.

Si al final el esfuerzo ha merecido la pena, eso lo sabré en septiembre, pero al menos sé de lo que soy capaz cuando quiero algo. Que Botín me oiga.

Y me ha servido para darme cuenta, acabado el curso, de lo diferente que me he vuelto, y de lo mucho que me gusta el cambio. Aún quedan cosas para completar ese cambio, pero el fin del ciclo es inminente. Cambiar está bien. A veces necesitas que alguien te lo diga, y otras veces también se cambia junto a otra persona, el descubrimiento es mutuo, y esperas que no acabe nunca.

Que la vida sea cambio. Siempre.

jueves, 25 de junio de 2009

Ya queda poco...

... muy, muy poco.

lunes, 18 de mayo de 2009

A Mario, mi Mario


Leerte es quererte.
Dicen que has muerto, pero tu nombre aún brilla con luz propia desde el libro de tapas moradas. ¿Cómo pueden decir que has muerto, si sigues ahí más que nunca? Las letras se entrelazan, forman palabras con fluidez, crean belleza, nacen optimistas.

Me has acompañado en tantos viajes aburridos en tren, en tantos autobuses a las 7.30 de la mañana, en tantos momentos de desaliento y en tantos otros de aprendizaje. Me has enseñado muchas cosas, entre otras que ser feliz no es tan difícil si pones empeño en ello. Y vaya si tú habías puesto empeño. Contra viento y marea, siempre.

Qué sonrisa se que me queda en la cara cuando leo hoy tus entrevistas, oigo tu voz por primera vez en programas de radio. Es como si ya nos conociéramos.

Me enseñaste lo que es la poesía, aprendí a disfrutarla contigo, a darme cuenta de las grandes verdades de tus palabras, de lo que a veces me emocionaba cuando me sentía cercana en experiencias. Me enseñaste que la vida está para manosearla, para estrujarla entre los dedos, para exprimir el jugo y comprobar que realmente estamos vivos y somos felices. Tu pluma me enseñó lo que es sentirse afortunado, libre, dichoso. Quién mejor que tú. Recuerdo una poesía tuya en el corcho de mi habitación. La había puesto ahí para acordarme todos los días, igual que hacías tú con Luz, tu Luz.

Cómo admiro ese optimisto contagioso que eres, ese don de palabra y de alegría que te caracteriza. Juntos aprendimos que vida y poesía van de la mano.

Gracias por eneseñarme tantas cosas. Gracias por no marcharte nunca. Quédate conmigo, debajo de la almohada. Atrápate en mi libro de cubiertas moradas. No me dejes llorarte, nunca.

viernes, 15 de mayo de 2009

Felicidad truncada

Seguía repitiéndoselo una y otra vez. Que aquello no podía ser, que debía tratarse de una confusión. De un nefasto y maldito error, pero que sin duda todo se arreglaría. Algo había salido mal, de eso no cabía duda. Quizá hasta había sido por su culpa, ella no lo sabía, pero prefería pensar que nada había ocurrido, que había sido un paso en falso, que maldita la hora en la que puso el pie en aquel pinar.


El teléfono de Tobias comunicaba, no había forma humana de contactar con nadie, parecía que todos se habían evaporado como por arte de magia. Presionaba las teclas del Nokia con obseso nerviosismo, con los ojos surcados por venas de sueño y de dolor. Sudaba sin darse cuenta de que estaba empapando aquel camisón demasiado pequeño para ella, que le habían dado en la recepción del hotel. Tobias seguía sin dar señales de vida. Juró matarlo una y mil veces, le dejó mensajes en todos los idiomas que podía chapurrear y estrujó el móvil entre sus dedos, como pensando que aquel cacharro era el causante de todas sus desgracias.


Se echó en la cama, pero incluso la cama estaba húmeda de sudor caliente, compulsivo, helado de miedo. Cerró los ojos haciendo presión y se concentró en no pensar en nada, pero cuanto más lo intentaba, más recuerdos negros afloraban a su memoria. Trató de ahuyentarlos, pero los demonios volvían cada vez con fuerzas renovadas, echándole en cara todo de lo que se avergonzaba.


Rajó la almohada pensando en todo lo que había abandonado, desperdigó las plumas de rabia por toda la habitación mientras rememoraba todos aquellos besos en la estación, todas aquellas manos que decían adiós mientras ella trataba de demostrar que allí era la valiente, la decidida, la que traería risas y esperanza de nuevo. Gritó ahogándose entre los plumones, sintiendo que les había traicionado a todos y cada uno de ellos, que no habría risas, ni esperanza, ni besos.


Logró llegar al baño y se miró la cara enrojecida, dañada, cubierta de rasguños. Apenas recordaba más de lo que quería recordar, lo único que sabía era que después había despertado en su cama del hotel, casi desnuda y sin bragas, avergonzada, magullada, herida en lo más profundo. Ultrajada.


No sabía dónde había quedado la tierra prometida, el contrato de trabajo, su pasaporte que no aparecía, aquellas bragas negras con la flor rosa que su madre le había cosido para que le diera suerte y el lazo amarillo que su marido había besado y añadido a modo de broma. No sabía dónde habían dejado tirada su dignidad, quizá en algún lugar de un pinar oscuro y sediento, a más de 2000 km de la felicidad. En todo caso, no volvería.


Pero a pesar de todo, seguía repitiéndose una y otra vez que aquello era un error, que se resolvería todo dichosamente y pronto comenzaría a trabajar de camarera o recogiendo la fresa, que recordaría aquello como un capítulo oscuro de su vida y que después sería feliz con los suyos, que no habría más adioses en la estación y que sería capaz de mirarse sin ver aquellos fantasmas que sobrevolaban el cadáver de su inocencia.


Imagen: Yirko

jueves, 14 de mayo de 2009

BoOoM!

¿No habéis sentido nunca que la cabeza os va a explotar?
Así llevo prácticamente 4 días sin reposo. ¡¡¡AAAArrrrggghhhh!!!!

La fiebre vino, subió, bajó, se fue... pero el dolor de cabeza ha anidado junto a las orejas, y ha dicho que hasta que no haga buen tiempo no va a dejar de susurrarme cosas al oído. La verdad, no sé qué dice, ni me importa. Ni siquiera lo entiendo, lo único que oigo es un pitido permanente.

Y ni durmiendo nueve horas seguidas. Nada. Nada de ná. Ni paracetamoles, ni ibuprofenos, ni esa cosa con sabor asqueroso disfrzado de menta que mi padre (el pobre) me trajo amorosamente y que supuestamente es algo más fuerte que el ibuprofeno (o eso me dice Yirko), pero que, a la hora de la verdad... pues eso, que ná de ná. Retruécanos, no se va. Por cierto, retruécanos, bonita palabra.

Y vamos, que mientras me pitan las sienes no escucho a las musas, lo que me impide tener un mínimo reseñable de inspiración.
En fin... que seguiré con el tratamiento de ocho o nueve horas diarias, a ver si funciona, y si no, si veis un hongo a lo lejos... bueno, a lo mejor es que la cabeza me ha explotado. Mientras tanto... humor, qué remedio. ;)

lunes, 4 de mayo de 2009

Cristales

La ciudad no se ve igual tras los cristales ahumados de los autobuses. Es como ver pasar un mundo que no es el tuyo. A veces juego a imaginar que todos los que están afuera son de mentira, como si alguien estuviera jugando con nosotros a algún juego de dados y magia perversa.

Es melancólico ver llover sobre el río cuando el bus pasa los puentes, de camino a casa, a la facultad o a algún sitio lejano que el arco iris aún no conoce.

No me gusta demasiado usar el autobús, pero reconozco que tiene su encanto, siempre y cuando no vayas como una sardina en lata, que también ocurre. Tiene algo de artificial, de escaparate. La gente de dentro mira a la de fuera, y la de fuera observa desde los pasos de peatones.

Es divertido imaginar quién es toda esa gente que va contigo: la señora del paraguas, el hombre del cupón, la mamá desesperada, el niño llorón, la abuela que viene de hacer la compra en el mercado, la que llega tarde al trabajo, el que mira disimuladamente las curvas de las veinteañeras.

Es divertido imaginar que ellos te imaginan, y que los cristales del autobús borrarán tu silueta cuando te alejes, mientras observas el pequeño universo sobre ruedas desde un paso de peatones cualquiera.

jueves, 30 de abril de 2009

¿Acaso?

No sabía por dónde empezar.
Tenía tantas ilusiones, tantas ambiciones ambicionaba su pecho.
La vida pendía de un hilo. La esperanza temblaba, el alma sufría.
No sabía cómo explicar.
Sonaba un extraño tintinear de campanas. ¿Se acababa?
El murmullo se extendía por sus venas. ¿Era aquello la muerte?
No sabía.
La soledad avanzaba. Los ojos azules se multiplicaban.
El frío. La lluvia de caramelo.
Ojos felinos, agudos, observando. Remolinos amarillos.
Despertar.
¿Era aquello la vida?

Años después, comprendió.
No hay nada sin la nada. Nada sin vida, nada sin muerte.
¿Acaso el sueño?
¿Acaso?

jueves, 16 de abril de 2009

El poder de los sueños

¿Qué decir cuando no hay palabras?
Susan Boyle ha sido capaz de emocionarme una y otra vez.
¿Qué decir cuando se te estremece el corazón?

Para los que no se rinden nunca.
Y para los que piensan que la verdadera belleza
está siempre oculta a la vista, pero visible para el corazón.


No he encontrado ningún vídeo con inserción activada, así que os dejo el link para Youtube.
Son sólo unos minutos. Dejaos sorprender.


Susan Boyle canta en "Britain's Got Talent 2009"

miércoles, 8 de abril de 2009

Escapar


Las 8.
Ducha, desayuno, prisas.
Tortilla de patata, embutido, ensalada de pasta.
El timbre.

Las 10.
Haz la cama, friega los platos. Vooy.
Las 10 y 20.
Y que no llegamos. Que no llegamos.
¿En qué dársena, por favor? ¿Que no me da tiempo? Dos billetes, rápido.

Las 12.45. León.
Estación de autobuses. El río. ¿Y ahora, para dónde?. Hacia adelante, siempre hacia adelante.

Llegamos al albergue. ¿Es aquí?.
Es aquí.

jueves, 2 de abril de 2009

Amaneciendo



jueves, 12 de marzo de 2009


¿Y cuánto dices?
¿13 años ya?

De verdad... cada día te soporto menos. Felicidades, enano.

¿Te acuerdas de cuando me tirabas del pelo?

¿Pero... y hace ya tanto?
¿13 años, en serio?

Naa, seguro que no.
O bueno. A lo mejor sí...

Estúpido, ¿dígame?

Hago desde aquí un llamamiento público a todas las personas estúpidas del mundo.

Bueno, no, a todas no. Sólo a esa porción de personas estúpidas que, no sé bien si (como a la del anuncio) por hacerles falta tomar una buena (una ingente, diría yo) cantidad de fibra o por tener una vida personal/laboral/sentimental/erótico-festiva de pena, se dedican a ser borde con la gente a la que supuestamente tienen que atender.

Si me parece fenomenal que estén hasta las narices de que les pregunten, pero teóricamente (y digo teóricamente porque pocas veces se da el caso) tienen que aguantarse e informarte. Para eso están, y para eso les pagan. Que a mí también me ha tocado, y he tenido que poner buena cara. Más que nada porque, si me va mal en la vida, no tiene que pagarlo el primero que se me cruce.

Así que, por favor, absténgase la gente estúpida de tratarme como una estúpida, porque están muy equivocados. ¿La solución? Tomen un poco de fibra, y verán que la vida es maravillosa sin tener que joder al prójimo.

Perdón. He dicho.

PD: Gracias por hacer que me encante coger un teléfono para pedir información. Si ya no lo hacía nunca, lo haré menos.

lunes, 9 de marzo de 2009

Deseos



Cuando una persona desea realmente algo,
el universo entero conspira para que pueda realizar sus sueños.
Basta con aprender a escuchar los dictados del corazón
y a descifrar un lenguaje que está más allá de las palabras,
el que muestra aquello que los ojos no pueden ver.



Jorge Luis Borges.

viernes, 6 de marzo de 2009

Hoy, no


Quizá mañana.

domingo, 1 de marzo de 2009

Volver atrás


A cuando las cosas todavía tenían sentido, y si no lo tenían sólo había que preguntar por qué.
A cuando los semáforos se cruzaban de la manita.
A cuando los teatros aún olían a hadas y sueños escondidos, a abrigos arrebujados en la butaca para ver mejor y a historias que nadie sabe contar.

Ayer todo fue un poco distinto. Se fueron las prisas, los trabajos a medio hacer, las horas perdidas sin estudiar, los días que pasaban inmediatamente detrás del anterior, las tortillas de cafetería y los deberes olvidados. Se cambiaron las gafas por las lentillas, los pantalones de hace cuatro días por la falda, las orejas por los pendientes, la bandolera por el bolso.

Ayer todo fue un poco raro. Me desperté con la luz de la calle y no con el despertador a las 6.30, tuve tiempo para leer en la cama un libro que hablaba de cosas empolvadas de las que ya no me acordaba, pude desayunar en pijama algo más que un café a toda prisa, me vestí y quise dar un paseo mientras me acercaba a recoger un paquete que llevaba ya más de una semana y media esperándome en las estanterías de Correos.

Veinte minutos después estaba otra vez en casa, con mi cajita de galletas alemanas y los nervios infantiles de una mañana de teatro. Ayer fue un día especial. Experimental. Ilusional. Hace tiempo quería llevar a la hermana pequeña de Yirko al teatro (¿no sería una excusa para que ella me llevase?)... ¿quién sería aquí la pequeña? Lo dudo.

Dicho y hecho. Sábado por la mañana. Sala Cervantes. 11.30 am. Dos entradas, por favor. Fila 8, butacas 13 y 15. Una hora de paseo.

Mira, mira, qué vestidos más elegantes.
¡Bombones! Me pido ése de chocolate. Pues yo quiero...

¿Qué hora es?
¡Léeme este cuento, porfa! Vamos a sentarnos allí. Cariño, nos tenemos que ir, otro día volvemos, ¿vale?. Bueno, vale. ¿Volvemos la semana pasada?. [El librero nos mira y se parte de risa]
Y empieza la función. No veo, no veo. Perfecto, un cabezón. Abrigos de cojín. Música de violín.
Un calamar. Un niño tenedor y una mamá cuchara. El de al lado a su hija: Ten cuidado no des patadas a esa señora. ¿Perdón? ¿Cómo dice? Pues sí que me sube usted de rango, oiga.
¡Anda, el cuento de los ratoncitos! Ése me lo sabía yo. ¿Ves bien? ¿Quieres sentarte encima?. ¿Ahora hay que cantar? Pues se canta. Canta, Mariana, canta. ¿Te sabes la canción? Sí, pero luego te la canto, ahora no. "Nunca es demasiado pronto, nunca es demasiado temprano, quien me coja de la mano se quedará para siempre pegadooo. Quiquiriquí, quiquiriquí.... qui-qui-ri-quíiii". Aplausos, aplausos. Bieeeen.

Luego a comer. A la tarde viene Yirko a buscarnos. Y al parque. Una hora entre toboganes, barcos pirata, columpios, arena. Después al lago. ¡Pero si todavía está la barca donde me montaba de pequeña yo! Anda, anda, ¿nos subimos?. 2 euros con setenta céntimos de felicidad y de ilusiones infantiles. Aún cuentan la misma historia. Todavía se ve la casa de la bruja, la escoba colgada del árbol, la emoción de ir en barca de remos y de saludar a los que están en la orilla.

No pudo faltar el chocolate. Y los churros, sobre todo los churros. Vaya que si agota un niño pequeño. Pero y la ilusión... ¿y el volver atrás? El sentir que alguna vez fuiste así, y hubieras matado por un día de teatro, parque, barca y chocolate con churros. Las cosas así todavía tenían sentido a los cuatro años. ¿Y ahora? Ahora... la satisfacción de que vaya dormida y feliz en un autobús, de camino a casa.

Y de que se olvide su peluche en tu casa... y ni se acuerde.

miércoles, 25 de febrero de 2009

La niña que silenció al mundo por 6.32 minutos



Y años después... aquí seguimos.

lunes, 23 de febrero de 2009

- ¡¡ Aa.. aa.. aaattchúuuuusss!!
- Salud.


*Suspensión de publicaciones: virus circundante y asentado plenamente en el faro*
... Continuará.

miércoles, 18 de febrero de 2009

Vale... creo que la situación ya está bajo control... más o menos.
Me queda reorganizar esto y cambiar la plantilla y y y... puff, ya veremos.
Corto y cierro.

Oh oh...

No sé qué narices he hecho, pero me ha quedado el blog un poco descuajeringado... pido disculpas, pero hasta que no tenga más tiempo para arreglar el entuerto este no podré actualizar.
Si alguien puede ayudarme con algo, lo agradecería... :(
Definitivamente, lo mío no es la informática.
Un beso y hasta pronto.
Espero.

sábado, 14 de febrero de 2009

Moon River and Me




Moon river, wider than a mile
I'm crossin' you in style some day,
Old dream maker,
You heartbreaker ...
Wherever you're goin',
I'm goin' your way.

Two drifters, off to see the world
There's such a lot of world to see
We're after the same rainbow's end
Waitin' 'round the bend ...
My huckleberry friend,
Moon River, and me.

Two drifters, off to see the world
There's such a lot of world to see
We're after the same rainbow's end
Waitin' 'round the bend ...
My huckleberry friend,
Moon River, and me.



Río de luna, más de una milla de ancho
Te voy a cruzar a la moda algún día,
Viejo creador de sueños,
Destrozador de corazones ...
Adondequiera que vayas,
Yo sigo tu camino.

Dos vagabundos, para ver el mundo
Hay tanto mundo para ver
Los dos buscamos el mismo arco iris
Que nos aguarda al final de la curva ...
Mi fiel amigo,
El río de luna y yo.

Dos vagabundos, para ver el mundo
Hay tanto mundo para ver
Los dos buscamos el mismo arco iris
Que nos aguarda al final de la curva ...
Mi fiel amigo,
El río de luna y yo.


Wherever you're going, I'm going your way. Two drifters, off to see the world.
Moon River and Me.*